La Red Latinoamericana de Universidades por el emprendedurismo social fue creada en Agosto de 2011 para favorecer la promoción, difusión y sensibilización acerca de dicha temática en la región. La Red constituye un ámbito propicio para la cooperación regional en torno al intercambio de nuevos aprendizajes, investigaciones y buenas prácticas sobre emprendedurismo social. La Fundación Observatorio de Responsabilidad Social es uno de sus socios fundadores. El Dr. Bernardo Kliksberg, Presidente y fundador de la Red, habló de su misión indispensable en las sociedades latinoamericanas.
América Latina tiene una deuda social de gran amplitud. Más de uno de cada tres latinoamericanos está por debajo de la línea de la pobreza. Los déficits y las disparidades en educación, llave maestra para el progreso de las personas son muy elevados.
En América Latina se detecta un gran desigualdad entre su población, en donde la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 30 veces. Según la CEPAL-OPS, América Latina, favorecida por sus factores naturales, produce la cantidad de alimentos necesaria para una población tres veces mayor que la que tiene. Sin embargo registra 53 millones de desnutridos y un 16% de desnutrición infantil, generando daños irreversibles en la población. Estos son algunos de los desafíos que debe enfrentar el emprendedor social como agente de cambio frente a estas desigualdades.
En un mundo que tiene posibilidades tecnológicas inéditas, y al mismo tiempo brechas sociales y de exclusión enormes, y donde las grandes desigualdades, y los vacíos éticos, actúan como limitantes severos para los cambios necesarios, se necesitan nuevas ideas, y actores comprometidos a fondo con la suerte de su prójimo.
El emprendedor es imprescindible en la región, por su efecto directo, por su rol catalítico de alianzas, por la confianza que inspira a todos los sectores.
El emprendedurismo ha avanzado por su sola cuenta, movido por poderosos impulsos éticos y espirituales. Es fundamental que se le dé respuesta en términos de formación.
El tema formativo es decisivo para el futuro del emprendedurismo. Proporcionar en forma sistemática, a través de instituciones especializadas, y del mundo de las Universidades, una formación sólida, es uno de los desafíos centrales para su avance.
En los últimos años se ha planteado con fuerza en muchas universidades que su tarea no puede limitarse a impartir formación, y desarrollar investigación, realizando acciones puntuales de extensión hacia la sociedad. Se les demanda especialmente en el mundo en desarrollo, pero la tendencia es global, que asuman a fondo la idea de Responsabilidad Social. La formación de los futuros graduados debe hacerse desde esa perspectiva, privilegiando su compromiso de servicio al país y al mundo. La investigación debe priorizar agendas conectadas con los grandes problemas de la sociedad. La extensión debe transformarse en un trabajo activo permanente en la comunidad promoviendo, y formando parte de alianzas estratégicas para transformar y mejorar la realidad.
En la medida en que este debate actualmente en curso se defina en la dirección de la Responsabilidad Social, se abrirán nuevas oportunidades para la inserción del emprendedurismo social en la Universidad.
La demanda ciudadana por respuestas en lo social crece, y en diversos países se han montado importantes políticas sociales. Pero se necesita la acción combinada de todos los actores de la sociedad para enfrentar una deuda social de esta magnitud, y reducir las desigualdades.
Un camino central en la región es dar el mismo tipo de pelea que se está dando en el mundo desarrollado, la inclusión de este tipo de formación en las currículums universitarios. La brecha con los logros en el mundo desarrollado, a pesar de los problemas que también enfrenta en este plano, son muy amplias.
En América Latina, con poquísimas excepciones no existen carreras de grado o postgrado en esta materia, y no forma parte orgánica de lo que aprende la amplia matrícula universitaria de la región.
La demanda potencial está. Los jóvenes de numerosas carreras, desde las sociales, las económicas, las gerenciales, y muchas otras, acogerían con gran interés una alternativa de este tipo según lo muestran múltiples indicadores proxi.
Las actividades en esta área atraen amplias audiencias en las Universidades. La presencia de un emprendedor exitoso o una organización de pobres en plena marcha, genera auditorios muy superiores a los usuales, y a los que asisten a disertaciones de especialistas renombrados. Los estudiantes desean estar en contacto con estas dimensiones de la realidad, y aspiran a oportunidades para poder aportar solidaridad concreta.
Pero hace falta despertar a la Universidad Latinoamericana sobre esta posibilidad. El momento es favorable porque esa Universidad bajo las presiones de los mismos estudiantes, y de la sociedad, está rediscutiendo su misión y rol en la sociedad, tratando de transformar sus viejas actividades de extensión, en un compromiso mucho más amplio y activo, y que movilice a todos sus claustros.
Hace falta sensibilizar, crear conciencia, en los Rectores, Decanos, profesores, tanto de Universidades Públicas como privadas, del rol multiplicador en escala que podrían cumplir sus Casas de estudio formando emprendedores sociales.
Se impone en la región el diseño de políticas para fortalecer las instituciones formativas de emprendedores, y abrir un plan de fondo para llegar con esta formación a las Universidades.
Está fuera de discusión que el gran tema es lograr insertarlo sólidamente en las Universidades. Son las instituciones fundamentales en el Siglo XXI para la transmisión de conocimientos de este orden, por sus exigencias de calidad, su extendido alcance, y el grado de legitimidad que les otorgan.
El emprendedurismo social, no es una carga, sino un privilegio, y una hermosa manera de honrar y dar sentido a la vida. Merece ser impulsado vigorosamente, y la formación es una vía decisiva para fortalecerlo.
Fuente: http://www.claritas.org/reduniversitaria/?p=618

